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La localidad de Almonte, donde se encuentran El Rocío y Matalascañas, es de las más importantes de la provincia de Huelva, no solo por su valor turístico sino, sobre todo, por su valor natural, ya que entre sus más de 850 km2 se extiende el Parque Nacional de Doñana. La Ermita del Rocío, la playa de Matalascañas y el Parque Nacional de Doñana son los tres buques insignia de Almonte. Los reclamos que hacen posible que esta localidad base su economía, desde hace un tiempo, en el turismo, si bien antes lo hacía en la agricultura y la ganadería. Pero, además de sus tres iconos, en Almonte hay muchas cosas más que ver. Una de ellas, la iglesia de la Asunción que, únicamente conserva del templo antiguo, construido en los siglos XV y XVI, una capilla de estilo mudéjar, donde hay una lápida paleocristiana del siglo V. La fachada actual es parte de la remodelación sufrida en los siglos XVII y XVIII. La Iglesia de la Asunción es el templo que acoge a la Virgen del Rocío cuando, cada siete años, es trasladada a Almonte.
Otro de los lugares que merecen la pena ser visitados en Almonte es el Museo de la Villa, ubicado en un antiguo molino de aceite. En este museo etnográfico se recogen aspectos de la cultura tradicional de Almonte y su entorno. En él, además, hay una copia del monumento a las Abuelas Almonteñas, que eran quienes acompañaban a la Virgen del Rocío en su traslado a Almonte cuando procesionaba, cada siete años, vestida de pastora.
Deambule por las calles y descubra rincones entrañables. En cada uno de ellos encontrará el homenaje que los almonteños le hacen, en forma de estatua, a sus paisanos ilustres, como es el caso del escritor y jurisconsulto Martín Villa, el literato Lorenzo Cruz y al alcalde asesinado tras la Guerra Civil Manuel López Mojarro. |