La Playa de Matalascañas, en un entorno único y privilegiado, fue foco de atención de piratas y berebiscos durante los primeros siglos del segundo milenio, es por ello que la Corona de Aragón decidió construir a lo largo de su costa numerosas torres vigías para poder repeler esos ataques.
Fuelinkauto:(index,) a fines del Siglo XVI cuando se comienzan a construir las torres, torres que servían de refugio al tiempo que protegían y alertaban a los vecinos de la llegada de piratas.
Estas torres continúan con el tiempo, aunque su función sea otra, la de reclamo turístico, el paso del tiempo las ha dejado ahí, y hoy en día son torres que rodean a una urbanización que ha crecido en torno al turismo. Almonte ha crecido en la Playa con este destino turístico que desde fines de los 70 es uno de los principales destinos nacionales.
Son varios los monumentos que se pueden visitar en Matalascañas y Almonte, entre ellos destacamos el Museo del Rocío, así como el Santuario de Nuestra Señora del Rocío, o el paseo marismeño.