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Matalascañas, además de su grandiosa playa de arena blanca y fina, tiene más cosas que ver y de las que disfrutar. Así, antes de bajar a darse un chapuzón o después del baño, puede recrearse en hacer un paseo cultural por el Centro de Interpretación del Litoral, el Palacio de El Acebrón o la Ermita del Rocío, entre otros lugares. En pleno casco urbano de Matalascañas se levanta el Centro de Interpretación del Litoral, que se encuentra ubicado dentro de la Torre Almenara, una referencia para quien desee conocer el medio natural de Doñana e incluso todo el litoral onubense a través de paneles explicativos, maquetas, fotografías y dibujos. No hay que pasar por alto en la visita al museo, la reproducción a escala natural de un corte del acantilado de Asperillo, un mirador desde donde poder contemplar la costa de Almonte y la tienda de artesanía con productos de la zona.
El Palacio de Acebrón, por su parte, alberga una exposición etnográfica de los usos tradicionales de Doñana, que hace hincapié en las relaciones históricas, sociales y culturales de Doñana con sus habitantes.
Visitar la Aldea del Rocío es otra de las posibilidades que se le presenta en sus vacaciones en Matalascañas. Este lugar, que año tras año recibe a millones de fieles, alberga además un Museo Histórico que recrea la importancia del lugar desde tiempos remotos. En el Paseo Marismeño del Rocío puede verse una estatua del Papa Juan Pablo II que conmemora la visita que hizo a la aldea en 1993, cuando pronunció aquella frase, ya inmortalizada, de la que los rocieros se sienten tan orgullosos: "¡Que todo el mundo sea rociero!" |