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Matalascañas tiene mil y una actividades con las que disfrutar durante sus vacaciones. Pero, si la estancia se alarga y la agenda está abierta a otros planes, no dude en visitar algunas de las localidades cercanas. Además de pasear por Almonte y pedir bendición en la Aldea del Rocío, puede realizar excursiones a otras localidades onubenses en las que son muchas las cosas que ver. A tan solo 33 kilómetros de Matalascañas y siguiendo la línea de costa, se encuentra Mazagón, donde merece la pena perderse en sus playas vírgenes.
Continuando nuestro viaje por la costa occidental, nos topamos con Palos de la Frontera, la cuna del Descubrimiento de América, donde es interesante visitar el Monasterio de la Rábida, con frescos de Vázquez Díaz, y el Muelle de las Carabelas, en el que hay réplicas de la Pinta, la Niña y la Santa María.
Después de Palos, nos acercamos a Moguer, ciudad natal de Juan Ramón Jiménez. Allí, podremos descubrir muchos de las vivencias de este Premio Nobel, visitando su Casa Natal y su Casa Museo.
Antes de visitar el triángulo mágico de Lepe-Islantilla-Isla Cristina, sería bueno detenerse en Punta Umbría, donde además de un chapuzón en sus playas, puede dar un paseo viendo las casas de los ingleses.
Sin perder un momento, y tras mojarnos en Islantilla, pisamos Ayamonte, municipio onubense que colinda ya con Portugal, y donde se encuentra Isla Canela, lugar de magníficas playas.
Pero además de la provincia de Huelva y de su capital que también merece la pena visitarse, ciudades como Sevilla, Cádiz y Córdoba no quedan muy lejos de Matalascañas. Eso sí, cuidado con los atascos. |